Milo Flan llega a la chacra
Llega con una mochila de manuales de electrónica, dos camisas, una raspberry pi envuelta en una bufanda y la convicción — todavía vaga — de que el campo y el código podían hablar el mismo idioma. No hereda la tierra: la compra con años de estudios nocturnos y trabajos que no dormían.